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La llegada de las session IPAs

12 de diciembre, 2016

Publicado en: Artículos Catas Industria Lanzamientos Noticias Opinión

Kunstman Session IPA

Si por recuerdos se trata, la primera vez que escuchamos hablar de una session IPA fue por el lado de Granizo. Entre medio de sus experimentos con levaduras salvajes, Óscar Garrido (su dueño) habló de una variedad que iba lanzar solo en schop. ¿De qué se trataba? En líneas simples: de una IPA reducida en alcohol para poder tomar sin cansarse y, eso sí, manteniendo el espíritu, o gran parte, de su versión original. El momento fue en La Cantina de Zapata y efectivamente cumplía con lo que prometía. Casi una IPA, pero un poco más liviana.

Desde ese día, unos dos años atrás, el nombre de este estilo empezó a aparecer más. De a poco asomó en ferias cerveceras –siempre en schop– y ahí mantuvo su espacio a no ser por una botella que llegara desde afuera. En ese sentido, la norma la rompió la Cerveza Amistad de las Américas, una hoppy session red ale de 4,2 grados de alcohol, receta colaborativa hecha a cuatro manos (Ballast Point, Coronado, Tübinger y Colima) a propósito de la Copa Cervezas de América 2015. Solo un pero. O dos. No era IPA y tenía un tiraje megalimitado, además de pocos lugares donde encontrarla. ¿Buena, refrescante, lupulada? Sin duda que sí. También destacó en su momento la Chispeza Session IPA de Jester.

Y así pasa que antes que se acabe 2016, Kunstmann lanza su session IPA en botella y disponible masivamente (por ahora en todos los supermercados Lider de Santiago), cumpliendo de manera doble con lo que hacía falta. Sin filtrar, dry hopping de lúpulos citra, cascade y columbus, tiene 5 grados de alcohol y 50 IBU. Propio del estilo, entrega un cuerpo medio-bajo, pero un incisivo amargor, además de notas a pomelo y maracuyá. Buen representante de esta veta que, se espera, encuentre luego más etiquetas nacionales. Ya está disponible a un precio de $4.690 el four-pack.

*Acerca de las session

¿Por qué eso de session? La historia dice que durante la Primera Guerra Mundial los obreros podían tomar durante el trabajo, incluso mientras fabricaban armas. Tanto así que tenían asignados períodos o ‘sesiones’ para esto. Y la norma decía que debía ser una cerveza más liviana. Cuesta creerlo, pero esto se mantuvo hasta 1988.

¿Y cómo debe ser? Lo más puristas coinciden en que no tiene que tener más de 3 a 4 grados de alcohol. Sin embargo hoy se considera valida también una receta de 5 grados, incluso algunas superan ese nivel. Como sea, bebidas con mucho sabor, gran drinkability y que invitan a destapar la segunda botella mientras aún no se acaba la primera. Aplica a cualquier estilo, pero generalmente ingleses como bitter, pale ale, porter, IPA, etc.

Sobre el autor

Felipe Herrera
Felipe Herrera
Fundador y editor de TomoCerveza
Sibarita y cafeteriano adicto. Guía las sesiones de cata y busca nueva maneras de destapar cervezas.

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